GUÍA DE IMPLANTACIÓN


  • Introducción

    Si quiere que el texto de la presente introducción se muestre en el informe, active la siguiente casilla:


    Los trastornos musculoesqueléticos (TME), siguen siendo la principal causa de accidente laboral con baja en jornada de trabajo a nivel mundial, lo que pone de manifiesto la importancia de tomar medidas para reducir la elevada incidencia de este tipo de lesiones en el ámbito laboral.
    Los principales factores de riesgo ergonómico causantes de este tipo de lesiones en el ámbito laboral incluyen la manipulación de cargas, la adopción de posturas forzadas, la realización de movimientos repetitivos y la aplicación de fuerzas intensas.
    En los últimos años, gracias al progreso tecnológico, se han desarrollado nuevas soluciones destinadas a reducir la carga física a la que se encuentran expuestas las personas trabajadoras y por tanto la probabilidad de desarrollar trastornos musculoesqueléticos (TME). Entre estas soluciones se encuentran los exoesqueletos de aplicación en el ámbito laboral, los cuales se han desarrollado con el objetivo de ayudar a las personas trabajadoras en determinadas tareas donde las exigencias físicas son elevadas, y no es posible la implantación de otros medios para reducir el riesgo ergonómico a niveles tolerables.

    Pero... ¿qué es un exoesqueleto?

    Un exoesqueleto es un sistema mecánico-textil llevado por una persona mientras realiza ciertas tareas, de manera que este le proporciona un suplemento de fuerza, apoyo local y/o asistencia en algún segmento corporal (espalda, hombros, codos, muñecas, etc.) mientras realiza un movimiento específico o mantiene una postura, por compensación de sus esfuerzos o por un aumento de sus capacidades motrices.
    De la definición anterior se deduce que, donde los exoesqueletos pueden ser de mayor utilidad, es en aquellas tareas en las que la carga física por la realización de movimientos repetitivos, la adopción de posturas, la aplicación de fuerzas o la manipulación de cargas, sea importante.
    Otro punto a tener en cuenta de los exoesqueletos es que son de uso individual, al igual que los equipos de protección individual (EPI), por lo que será importante que se adapten a las características de la persona que los lleve y a las tareas en las cuales se utilice.
    Por tanto, en el proceso de diseño como en el proceso de selección y posterior uso de un exoesqueleto, no se puede perder de vista la necesidad de que será un elemento que interactuará con la persona trabajadora, en un espacio de trabajo, por lo que no debe suponer obstáculo o molestia.

    Clasificación de los exoesqueletos

    La evolución de los exoesqueletos en los últimos años, ha permitido poner en el mercado una gran variedad o tipología de los mismos y la creación de variaciones o modelos sobre un mismo concepto con características específicas para cubrir las necesidades de la gran variabilidad de tareas en las que pueden ser usados.
    La clasificación más extendida de los exoesqueletos suele realizarse atendiendo a la parte del cuerpo con la que interactúa, a la fuerza de alimentación o la necesidad de movilidad.

    A continuación, se presentan algunas de las clasificaciones más extendidas:

    Según la parte del cuerpo con que el exoesqueleto interactúa

    Cuerpo entero Espalda Extremidades superiores (brazos) Extremidades inferiores (piernas) Manos y dedos Cuello
    Ofrecen apoyo tanto a la parte superior como a la inferior del cuerpo al mismo tiempo. Reparten el peso de la parte superior del cuerpo, que solamente soportaba la espalda, hacia la zona del pecho y las piernas, las cuales disponen de grupos musculares más potentes. Redistribuyen las fuerzas corporales aplicadas en las extremidades superiores y en el torso, generalmente hacia la cadera o las piernas. Permite mantener una postura semisentada. Transfieren las fuerzas al suelo para reducir la carga sobre el sistema musculoesquelético. Pueden proporcionar una fuerza extra a manos y dedos, proteger de daños o aumentar y facilitar los agarres. Distribuye el peso de la cabeza, reduciendo la carga cervical en tareas en que se deba trabajar manteniendo posturas de flexión o extensión de cuello.
             

    Los exoesqueletos más utilizados actualmente, son aquellos dirigidos a soportar la zona lumbar y la de los hombros, ya que los trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo y la fatiga se producen con mayor frecuencia en estas zonas corporales.

    Según la fuente de alimentación

    Pasivos Activos Híbridos
    Se sirven de estructuras como resortes, bisagras, amortiguadores u otros materiales, redistribuyendo la carga y/o energía hasta otras zonas con grupos musculares más potentes para ayudar al movimiento. En la actualidad son los que se usan en el ámbito laboral. Se alimentan de energía externa, ya sea mediante baterías o conectados a una red de suministro. Combinan sistemas activos y pasivos.
     

    Según su movilidad

    Fijos Apoyados Móviles
    Se encuentran unidos a una pared o soporte, o suspendido por un gancho fijo o un arnés. Se encuentran unidos a un riel elevado soportado por un bastidor móvil o por un robot de ruedas. Ni la persona que utiliza el exoesqueleto ni el exoesqueleto tienen restricciones de movimiento. Es el tipo más utilizado en el ámbito laboral.
       

    La presente guía se centra en exoesqueletos pasivos móviles, utilizados en el entorno laboral.

    Los exoesqueletos en el ámbito laboral

    Esta guía va dirigida a exoesqueletos de uso laboral, por lo que no se tendrán en cuenta aquellos cuyo uso está restringido al ámbito militar o médico.

    La principal finalidad de los exoesqueletos en el ámbito laboral, es la reducción de la incidencia de TME, compensando parte del peso del cuerpo de quien lo utiliza, de una carga o herramienta, o amplificando la fuerza, en tareas que implican la manipulación manual de cargas, la adopción de posturas forzadas o la realización de movimientos repetitivos y que por tanto pueden tener una elevada probabilidad de causar un TME a las personas trabajadoras

    Considerando esto, podrían beneficiarse de su uso, sectores tan diversos como el industrial (alimentación, automoción, cárnico, metal-mecánico, etc.), los servicios de reparto y entrega, el sector sociosanitario, el sector de la construcción, y en mayor o menor medida prácticamente cualquier tipo de actividad laboral.

    En el proceso de selección e implantación de un exoesqueleto es necesaria la colaboración entre las personas trabajadoras afectadas, el personal técnico y preventivo de la empresa y el área de Vigilancia de la Salud.

    Exoesqueletos y PRL

    Existen cada vez más estudios que cuantifican la reducción de los esfuerzos cuando se utilizan exoesqueletos no robotizados. Esto puede llevarnos a pensar que, si los exoesqueletos se seleccionan y usan adecuadamente, pueden en muchas ocasiones ayudar en la reducción de la carga física que una persona realice en una determinada tarea, y por tanto presentar beneficios en la reducción de la incidencia de los TME, especialmente en la zona lumbar y en los miembros superiores.

    Según una guía publicada por el Instituto Nacional de Investigación y Seguridad en el Trabajo Francés el año 2018 (INRS, 2018), en general:

    • Los exoesqueletos destinados a mantener la espalda en una posición adecuada, reducen los esfuerzos de los músculos lumbares entre un 10 y un 40% en tareas de manipulación que operan en el plano sagital.
    • Los exoesqueletos destinados a elevar los miembros superiores disminuyen la percepción del esfuerzo sobre los hombros en más de un 50%.
    • En tareas de manipulación con flexión el tronco, reducen las fuerzas internas de comprensión sobre las vértebras lumbares (L4-L5) entre un 23 y 29%.
    • En tareas estáticas, se puede alcanzar una disminución de la actividad de los músculos lumbares en torno al 10-40%, un 24% de los músculos que movilizan la cadera y un 50% del cuello.
    • Se ha observado un incremento significativo del tiempo durante el cual el personal de la sección de ensamblaje que mantiene el tronco flexionado hacia delante no refiere dolor o molestia.

    En cualquier caso, antes de plantear la posibilidad de implantar un exoesqueleto en un puesto o tarea para reducir la carga física de las personas que lo ocupan, deben seguirse los principios de la acción preventiva, tal y como indica la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en su artículo 15, según la cual, en general, el uso de exoesqueletos para mejorar el diseño ergonómico de los lugares de trabajo será siempre el último recurso.

    Principios de la acción preventiva

    1. Evitar los riesgos.
    2. Evaluar los riesgos que no se pueden evitar.
    3. Combatir los riesgos en su origen.
    4. Adaptar el trabajo a la persona.
    5. Tener en cuenta la evolución de la técnica.
    6. Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.
    7. Planificar la prevención.
    8. Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
    9. Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.

    El objetivo principal de un exoesqueleto laboral es reducir el riesgo por carga física de las personas trabajadoras expuestas. NUNCA debe plantearse la adquisición de un exoesqueleto como una herramienta para aumentar las capacidades de las personas.

    Riesgos derivados del uso de exoesqueletos

    Aunque el uso de exoesqueletos podría tener un potencial beneficio en la prevención de TME, es necesario considerar que la introducción de los mismos en un puesto de trabajo, como elemento adicional, supone una variación en las condiciones en las que la tarea se desarrolla, aspecto que afectará a las condiciones de seguridad y salud en el puesto, y que en ocasiones puede ocasionar la aparición de nuevos riesgos derivados de su uso.

    Posibles causas de aparición de riesgos:

    • Redistribución del estrés físico a otras zonas corporales.
    • Pérdida parcial del control motor.
    • Modificación de la estabilidad de las articulaciones y la cinemática.
    • Diseño centrado en el ser humano, desatendiendo el diseño ergonómico del lugar de trabajo.
    • Mayor sobreesfuerzo muscular debido al peso y volumen extra que supone el exoesqueleto.

    Por ello, es necesario prever las posibles consecuencias derivadas de la introducción y uso de un exoesqueleto en un puesto de trabajo. En este punto, es fundamental el papel de los técnicos de prevención.

    La gran variedad de exoesqueletos existentes y las particularidades personales de las personas trabajadoras, hacen imposible la generalización de cuáles serán los efectos de un exoesqueleto sobre el cuerpo humano.

    A continuación, se muestra una lista no exhaustiva de los potenciales riesgos ergonómicos y psicosociales derivados del uso de exoesqueletos:

    Riesgos ergonómicos:

    • Disconfort y molestias por compresiones de músculos o nervios debidas a contacto directo o presión mantenida en las zonas donde el exoesqueleto está en contacto con el cuerpo.
    • Dificultad al ponerse o quitarse el exoesqueleto por incompatibilidad con ciertos implantes o prótesis.
    • Aumento del ritmo cardiovascular y consumo de oxígeno por el peso adicional y la realización de ciertos movimientos repetitivos y/o mantenidos.
    • Reducción del flujo sanguíneo debido a la presión externa causada los elementos de fijación del exoesqueleto.
    • Aumento de la carga física global debido al peso y volumen del exoesqueleto y a la redistribución de la carga física.
    • Reducción a largo plazo de masa muscular por contar con un apoyo permanente, llevando a una reducción de la fuerza corporal.
    • Aparición de trastornos sensoriales (de tacto, percepción de fuerza y control de movimientos, etc.).

     

    Riesgos psicosociales:

    • Sensación de pérdida de control y autonomía, aumentando el estrés y la fatiga cognitiva.
    • Aumento de la carga de trabajo mental debido al aumento de las exigencias de atención al modificarse los métodos y estrategias operativas.
    • Baja aceptación del exoesqueleto. Aunque los efectos físicos son influyentes, su aceptación es fundamental, desempeñando un papel muy importante. Por ello son imprescindibles las evaluaciones subjetivas inmediatas y a largo plazo, ya que la aceptación puede disminuir con el tiempo, produciendo incomodidad y afectando a la usabilidad.
    • Sentirse poco valorado o menos válido al utilizar un exoesqueleto para realizar las tareas diarias, al poder dar la sensación de que se depende de su ayuda.

    ¿Qué dice la normativa?

    En la actualidad no existe una regulación o certificación uniforme relativa a exoesqueletos.

    Dentro de la poca normativa que existe al respecto, la mayoría se centra en los exoesqueletos activos y de uso médico, que no son objeto de la presente guía.

    Respecto a los exoesqueletos laborales e industriales la Unión Europea, a día de hoy, no los considera como EPI, y, por tanto, no aplica el Real Decreto 773/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de EPI. En la actualidad, los exoesqueletos, se evalúan a nivel individual, caso por caso (CCOO, 2021).

    Si un exoesqueleto fuese certificado como ayuda técnica con un examen CE por un organismo autorizado, su aplicación estaría ligada a un lugar o lugares de trabajo en particular, no pudiendo utilizarse en situaciones ni condiciones diferentes. Además, debido al hecho de no existir normativa específica, el uso de exoesqueletos será voluntario y, siguiendo el principio de precaución, debe reservarse a personas sanas (CCOO, 2021).

    Algunos países europeos están, poco a poco, incluyendo la robótica en sus programas nacionales. España, por ejemplo, la introduce en su plan de acción en seguridad y salud en el trabajo 2019-2020 en lo relacionado con los riesgos emergentes. Aun así, se trata de una aparición muy genérica, siendo necesario seguir profundizando y crear normas y reglas específicas a nivel internacional, europeo y nacional.

    Evaluación y análisis de riesgos

    Tal y como indica la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en su artículo 14, los empresarios tienen el deber general de proporcionar un entorno de trabajo seguro y saludable, y de limitar los riesgos potenciales durante el trabajo. Para ello es obligatorio realizar evaluaciones de riesgos en el lugar de trabajo que consideren todos los posibles riesgos profesionales, describiéndose medidas específicas de acuerdo con la directriz europea marco 89/391/CEE. Estas medidas deben incluir la prevención de los riesgos laborales, la información y formación de los trabajadores y trabajadoras y la organización y recursos necesarios para llevar a cabo las medidas necesarias.

    Si se decide implantar un exoesqueleto, su uso debe integrarse en la evaluación de riesgos, donde se analizarán sus potenciales impactos y se definirán las medidas de prevención correspondientes.